Imputado y condenado

En España no se imputa, se condena. Así, cada semana, los ciudadanos asistimos entretenidos al penoso y mugroso espectáculo de la refriega pública o del escarnio de personajes y personajazos. A ver si están de acuerdo conmigo; ¿habrá cosa más divertida y jugosa que el talegazo del vecino? Cuando esto ocurre, el español acude presto…