La travesía del desierto en época de calor

El PSOE comienza a invadir el campo de batalla. Y ya era hora. El escenario es perfecto: en la oposición y con tiempo suficiente para la renovación. Hay tiempo para luchar. El cielo está nublado, pero hace calor, mucho calor. Las filas prietas y con ganas de batalla; Pedro Sánchez en Madrid y Susana Díaz en Andalucía con sus mejores armas, vamos, las que tienen. Si los socialistas manejan algo bien, o muy bien, son las batallas internas, y en Ferraz lo saben. El actual Secretario General de los socialistas se ha desgastado mucho porque siempre ha sabido que su momento era ahora, ni el pasado (porque no tenía), ni el futuro (porque es solo esperanza, eso, humo). De hecho, Pedro estaba fuera tras los primeros sondeos a pie de urnas, pero los acontecimientos cambiaron y se ahuyentó el fantasma del sorpasso, mitad sorpresa, mitad zarpazo.

La presidenta andaluza cuenta con el respaldo de los más barones, los más viejos, los que se dicen sabios en librar este tipo de cruzadas. Ella sabe que el tiempo juega a su favor y la abstención también. Cuanto más tiempo, mayor será su capacidad de acabar con el enemigo. Borrell y Jáuregui, por ejemplo, apuestan por la oposición de 4 años o, lo que es lo mismo, por el mandato de los electores, aunque en el fondo lo que quieren ambos es ver el cadáver político de Sánchez trashumar por la Carrera de San Jerónimo, del invierno a las vacas flacas. Y Felipe González, que, como siempre, pasaba por allí, también aconseja al actual líder del PSOE.

El PSOE debería pensar más sobre su futuro que sobre sus capacidades actuales de gobernar el país

Click to tweet

Así las cosas, los más cercanos a Pedro Sánchez consideran que el asesoramiento encaminado a esa abstención socialista en la investidura se debe, entre otras cuestiones, a los favores que el PP ha hecho a la vieja guardia socialista retirada de la política y estos, como no puede ser de otra manera, tratan de devolver aquellos favores a la derecha complaciente.

Pero miren, el PSOE no se juega el gobierno de la nación. Se juega muchísimo más: su futuro orgánico en una situación de desequilibrio interno sin precedentes que le ha hecho obtener, en las últimas elecciones del 26 de junio,los peores resultados de su historia. La creciente desafección de sus votantes ante tanto devaneo sin sentido le está pasando factura. Mientras, en Moncloa, Mariano Rajoy mantiene su actitud hierática, gallega, casi post-mortem, a la espera de la total defenestración de su oponente. El PP sabe esperar y seguirá haciéndolo, atento a los susurros y a los consejos de los que elucubran cerca de Argüelles; los mismos que aplaudieron el planteamiento preelectoral de Rubalcaba, que defendía aquello de si los electores deciden la amnistía para Rajoy, pues habrá que respetarla. Faltaría más.

Por tanto, insisto, el PSOE debería pensar más sobre su futuro que sobre sus capacidades actuales de gobernar el país. Lo mejor, y los votantes lo saben, es comenzar la travesía del desierto, que ya es hora, para llegar fortalecido a las elecciones de 2020.

ClvUnOEWIAEmVQB

La travesía del desierto en época de calor

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s