Combate sin debate

La política y el periodismo se debilitan en España. Ambas disciplinas pierden calidad a marchas forzadas y una gran parte de sus profesionales carece de sentido de la responsabilidad, de vocación y de criterio social. Un distanciamiento entre dos partes obligadas a entenderse que da lugar a que el ciudadano se sienta cada día menos representado. Me explico:

Los actores y actrices que pisan el escenario de la acción pública no se saben el papel o no enganchan con el respetable. Algunos, incluso, no paran de decir tonterías. Menos debate y más combate. En Madrid, Barcelona o Coruña, pero también en Gijón o en Huelva, por ejemplo, vamos, en el mundo de las Autonomías, cada vez más aislado y problemático, el desencanto hacia los políticos ineficaces es cada vez mayor.

Por otro lado, una buena parte de la profesión periodística (la que cuenta casos y cosas de los anteriores) carece, cada vez más, de exactitud, de análisis en profundidad, de perspectiva; en definitiva, de atención. Adolece, además, de falta de lectura, de ausencia de conocimientos, de limitación de recursos y, sobre todo, de formación. Sufre, desgraciadamente, de narcisismo galopante.

El llamamiento a la reflexión, a dejar a un lado los corporativismos en el ejercicio de ambas profesiones, la idea de abandonar intereses individuales que sólo conducen al enfrentamiento y a la confusión, no es baladí. Es posible la convivencia como herramienta de entendimiento entre periodistas y políticos por encima de las coyunturas, a pesar de sus aciertos, desaciertos y posturas distanciadas, pero con el respeto y el análisis que derivan del conocimiento y la reflexión.

Son muchas las horas que uno, durante el ejercicio dulce /amargo del periodismo, ha gastado /disfrutado en hablar con hombres y mujeres de distintas formaciones políticas que ejercen o no cargos públicos. Conversaciones breves de calle y cafetería cargadas de esa perspectiva, diálogos sinceros de amistad sin micrófono ni grabadora en las que había entendimiento.

Muchos políticos siguen transmitiendo en sus palabras la esperanza de un proyecto cercano al pueblo al que representan. Al lado de ellos, bajo el consenso de una realidad necesaria, individual y colectiva, debe caminar la profesión periodística como transmisor de ilusiones a la sociedad, cada vez más necesitada de un sentido común que, por desgracia, brilla por su ausencia.

http://blogs.elcorreoweb.es/fernandoarnaiz/2014/09/07/combate-sin-debate/

social-media-the-new-battleground-for-politics-fdea5b23c6

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