El resfriado del PP

A Rajoy le duele más la deslealtad que el golferío. Y es que cuando entra aire por las jambas políticas, se descomponen las formas y comienzan los estornudos; sin duda, los populares están resfriados. La baja de Vidal Quadras  – con video personal en YouTube y todo – como afiliado del PP, y su incorporación a Vox junto a José Antonio Ortega Lara, duele a Mariano, que ha recibido peor estocada con la renuncia de Mayor Oreja a repetir como cabeza de lista del partido a las elecciones europeas. El político donostiarra se va, pero el presidente del Gobierno alude a él como el que pierde al ser querido: “Él sigue con nosotros”.

Lo cierto es que el núcleo duro del PP y, sobre todo, los votantes más conservadores de la derecha española han decidido pasarle factura a un líder que, según dicen, asiste impertérrito y sin postura firme a espectáculos como el ninguneo a las asociaciones de víctimas del terrorismo, el empeño independentista de Artur Mas, el conflicto sobre la reforma de la ley del aborto o los vacíos de poder de su partido en determinadas comunidades autónomas. En este último caso, cito textualmente del periodista y gran amigo Juan Carlos Blanco: “Hoy, 22 meses después de que se desencajaran todas las mandíbulas de la calle San Fernando, el PP andaluz sigue sin resolver un enigma que empieza a ser de Cuarto Milenio: quién asumirá de verdad el liderazgo del partido tras la inminente marcha de un Juan Ignacio Zoido, que se ha hartado de hacer de Otelo en las Cinco Llagas y que sería capaz de cederle el testigo a un holograma antes que seguir unas cuantas semanas compatibilizando este cargo con la Alcaldía de Sevilla”

Los ciudadanos votantes son más listos que los políticos votados – ya lo he dicho en otras ocasiones – porque son muchos más y además deciden. Las fugas siempre son malas, ya sean de butano, radiactivas o políticas. Las salidas a destiempo no conducen a nada bueno y en el PP ya comenzaron hace tiempo con refugios urgentes en nuevas formaciones como la UPyD de Rosa Díez y el televisivo Cantó, o Ciutadans del treintañero Albert Rivera. Cuando los partidos minoritarios comienzan a engordar, los mayoritarios comienzan a enfermar. Esto es muy peligroso por aquello de las dependencias y las deudas políticas.

En cualquier caso, el daño producido a la carrocería del PP se constatará el próximo 25 de mayo, en la cita europea con las urnas. Veremos también que se dice en los corrillos de la Convención Nacional que los populares celebran este próximo fin de semana en Valladolid, en la que con toda seguridad se lanzará consigna de unidad a las bases y cuadros. En fin, que Mariano Rajoy, muy gallego él, atraviesa momentos de incomprensión; sólo la recuperación económica y la creación de empleo pueden curar algunas heridas ya abiertas en el PP.

 

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