La cara amable de Valderas

Parece que se va, pero se queda. Da la sensación de que siempre se presenta al examen final, sea cual sea la circunstancia. Y ahora no va ser menos; la sombra de Maíllo y gobernante desde la vicepresidencia de la Junta de Andalucía. Diego Valderas es de Bollullos; un municipio de trabajadores en el que nadie se queda, pero por el que todo el mundo pasa. Este onubense del Condado de Huelva es un personaje luchador, amable en el trato e irónico en las respuestas: un tipo cercano al que a más de uno le darían ganas de contarle un secreto. Por ejemplo, a mí.

Le conocí hace 21 años en una rueda de prensa, en los desayunos de los 90, cuando las aguas estaban más calmadas y había suficiente horario para el café y algún que otro bollo, casi desaparecidos [los bollos] en estos tiempos de tecnología e Internet, de prisas y permanente confrontación. Y siempre igual, rejuvenecido y sonriente; como si las cosas le fuera bien en la vida. Nunca le vino a cuento la corbata, ni falta que hace. En los últimos años viste el trapito porque no le queda más remedio y porque así se lo exige la nobleza política al que toca pelo/pelo.

Valderas ha recorrido hasta ahora mucho camino. Forjado en la academia sindical/obrera de CCOO y con el bagaje que otorga el ejercicio asfixiante de la alcaldía (Bollullos 1979-1994), ha dedicado de lleno los últimos años de su labor política a la autonomía. Solicitante del voto útil para la izquierda izquierdista, no para el PSOE de verde y blanco, siempre defendió que los partidos mayoritarios ofrecen la misma recompensa al votante, aunque ahora, bueno, en este momento, da igual la izquierda útil o el giro a la izquierda porque lo importante es resolver.

Valderas no se ha ido y sigue siendo la cara conocida y amable de la Federación de Izquierdas en Andalucía.  Y esto (veremos) se lo tendrá que ganar el nuevo y flamante coordinador regional de IU. Diego tiene palabra recia de sobra – me consta – para seguir presentando a propios y extraños la sorprendente utopía de un partido, un colectivo en verde, que pretende seguir dando guerra para permitir legislaturas de compañía. Diego, repito, termina una andadura con la juventud que parece brindarle la batalla presidencial/institucional.

En fin, que IU, lejos de cambiar de identidad, volverá a encontrarse tarde o temprano con la pelea de los votos convencida de su utilidad para los rebeldes, utópicos y auténticos. Y allí estará Valderas. Ya publique hace años la cita del escritor francés Anatole France: “La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor”. ¿Será cierto?

valderas

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